viernes, 2 de abril de 2010


Frida Kahlo (1907-1954) Nació en Coyoacán, en el sur de Ciudad de México. Hija del fotógrafo judioalemán Guillermo Kahlo. Cuando era pequeña padeció de poliomielitis.  Los 16 años, cuando era estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria de esa ciudad, resultó gravemente herida en un accidente de camión. Estuvo mucho tiempo en cama y comenzó a pintar durante su recuperación. Tres años más tarde le llevo a Diego Rivera algunos de sus cuadros para que le dijese si tenía talento; pues Diego la animo a continuar pintando. Formo parte de Partido Comunista Mexicano junto a Diego Rivera y en 1929 contrajeron matrimonio.
Influida por la obra de su marido, adoptó el empleo de zonas de color amplias y sencillas plasmadas en un estilo deliberadamente ingenuo. Al igual que Rivera, quería que su obra fuera una afirmación de su identidad mexicana y por ello recurría con frecuencia a técnicas y temas extraídos del folklore y del arte popular de su país. Más adelante, la inclusión de elementos fantásticos, claramente introspectivos, la libre utilización del espacio pictórico y la yuxtaposición de objetos incongruentes realzaron el impacto de su obra, que llegó a ser relacionada con el movimiento surrealista.
Sus cuadros representan fundamentalmente su experiencia personal: los aspectos dolorosos de su vida, que transcurrió en gran parte postrada en una cama, son narrados a través de símbolos.
Expuso en tres ocasiones en Nueva York en 1938 y París de 1939 a través de sus contactos con el poeta y ensayista surrealista francés André Bretón; en abril de 1953 expuso por primera vez en la galería de Arte Contemporáneo de Ciudad de México. Un año después murió. El día de su entierro, el féretro de Frida fue cubierto con la bandera del partido, un hecho que fue muy criticado por toda la prensa nacional. Su casa de Coyoacán fue transformada en Museo y lleva su nombre.

GALERIA PICTORICA 


 
Este autorretrato constituye el primer cuadro profesional de la artista. Lo pintó para su amante Alejandro Gómez Arias; quien la había abandonado. El digno retrato aristocrático refleja el interés de Frida Kahlo por la pintura italiana del Renacimiento. El cuello amanerado, extremadamente largo, recuerda representaciones de Parmigianino o de Amadeo Modigliani.


La propia artista consideraba poco logrado el retrato de Miguel N. Lira. En el cuadro, esta rodeado de símbolos: la figura del ángel, que se puede interpretar como el Arcángel  Miguel, alude al primer nombre del retratado, mientras que la lira representa el apellido. 


Frida utilizo una foto tomada durante su boda con Rivera. La diferencia de tamaño entre los cónyuges, aparece exorbitada en el cuadro; los delicados pies de Frida  apenas tocan el suelo; casi parece flotar. La pintora utilizo un vestido regional para desposarse.  Mientras tanto Rivera está firmemente anclado en el suelo con sus enormes pies y a su vez está caracterizado como pintor; en su mano derecha sostiene una paleta  y cuatro pinceles. El cuadro fue regalado al coleccionista Albert Bender como agradecimiento por haber posibilitado el permiso de viaje de Rivera a los Estados Unidos. A Rivera se le había sido negada la visa en un principio debido a su ideología comunista. 


El retrato de Rivera en su frente expone el amor obsesivo de Frida: él está continuamente en su pensamiento. Está vestida con un traje de Tehuana, que tanto gustaba a Rivera. El traje procede de una región del suroeste de México en la que todavía hoy se conservan las tradiciones matriarcales y cuyas estructuras económicas revelan el dominio de la mujer. Las raíces de las hojas que adornan su tocado recuerdan una telaraña con la que intenta cazar a su presa -Diego-.

 
Ya en Detroit consigue superar la tristeza por un aborto y mirar de nuevo la vida. En este retrato lleva puesto un collar de perlas de jade precolombino. Aparece fresca y hermosa y muestra nuevamente una gran seguridad en sí misma, como en los Autorretratos de 1929 y 1930. El cuadro fue adquirido por el actor americano Edward G. Robinson.


En 1939 tuvo lugar la exposición, organizada por André Breton, "Mexique", donde se exponían pinturas mexicanas, esculturas, fotografías y objetos de arte popular. También estaba expuesto este autorretrato, que fue adquirido por el Louvre, siendo el primer cuadro de un artista mexicano de este siglo en entrar en el museo. Rivera estaba muy orgulloso de ese honor y a menudo se ponía nostálgico al recordar el éxito de su mujer en París. El retrato y el fondo azul están pintados sobre un panel de aluminio. Los ornamentos florales que lo enmarcan y las dos aves están pintados sobre cristal y colocados sobre el retrato.



En la mitología mexicana, el mono es el patrón de la danza, pero también un símbolo de lascivia. La artista ha representado al animal de tal forma, que se convierte en el único ser realmente vivo, cariñoso y animado, que como protector, enlaza su brazo a la pintora. El cuadro fue encargado por A. Conger Goodyear, el entonces presidente del Museum of Modern Art of New York, después de haber asistido a una exposición de la artista en la galería de Julien Levy, en octubre de1938. En realidad quería comprar el cuadro Fulang Chang y yo, pero ya había sido comprado por Mary Schapiro Sklar.


Este cuadro es un trabajo simbólico que expone muchos acontecimientos de la vida de la artista y recurre a numerosos elementos de otros trabajos. Frihda Kahlo desarrolló un lenguaje pictórico propio. Aun cuando muchos de sus trabajos contienen elementos fantásticos y surreales, no se deben de identificar como surrealistas, pues en ninguno de ellos se desprendió por completo de la realidad.

 
Poco después del divorcio realizó este autorretrato constituido por dos personalidades. Aquí meditó sobre la crisis matrimonial y la separación. La parte de su personalidad adorada y amada por Diego Rivera es la Frida mexicana con traje de Tehuana, la otra Frida está ataviada con un vestido más bien europeo. Los corazones de ambas están al desnudo y se mantienen unidos por medio de una única arteria. La parte europea de Frida Kahlo, despreciada, amenaza con desangrarse.


La dedicatoria se encuentra escrita en una cinta: «Pinté mi retrato en el año de 1940 para el Doctor Leo Eloesser, mi médico y mi mejor amigo. Con todo mi cariño. Frida Kahlo.»



En lugar de un ropaje femenino como en la mayoría de los autorretratos, Frida Kahlo se representa aquí vestida con un amplio traje masculino oscuro. No fue la primera vez que la artista hacia esto; mucho tiempo atrás se tomo una fotografía de familia vestida así. También simboliza las preferencias sexuales Frida.

En el cuadro Frida acaba de cortarse sus largos cabellos con las tijeras que sostiene en su mano derecha. El verso de una canción mexicana que en ese entonces estaba de modo, aparece en el borde superior del cuadro: «Mira que si te quise, fué por el pelo, Ahora que estas pelona, ya no te quiero.

 

Con el acto de cortarse el pelo no sólo había expresado el dolor por la separación de Rivera. Aquí tenemos de nuevo el pelo como elemento de expresión de los sentimientos de la artista, esta vez en relación con el nuevo matrimonio con Rivera en diciembre de 1940. Los cabellos que en el otro cuadro aparecían cortados, parecen haber sido recogidos y peinados con una trenza. De este modo retomó Kahlo la feminidad que un año antes había desechado y simbólicamente depuesto.


Los cuatro papagayos proceden del mundo pictórico hindú; son los animales de tiro del dios del amor, Kama. Como símbolos eróticos, aluden a la relación amorosa con Nickolas Muray. Él era un fotógrafo retratista de los Estados Unidos. Frida la conoció en Mexico; exactamente en los preparativos para la exposición en la galería de Julien Levy, en 1938 en New York. 



En los cuadros de la artista  Rivera veía la "encarnación de toda magnificiencia nacional". Con ello se refería tanto a su aspecto exterior como a su creación artística. Llevaba la flora y fauna mexicanas a sus cuadros, pintaba cactus, plantas selváticas, rocas de lava, monos, perros Itzcuintli, ciervos, papagayos -animales que formaban parte de su rebaño de animales caseros, y que en sus cuadros aparecen como compañeros de su soledad.

Este retrato fue encargadopor el ingeniero agrónomo Eduardo Morillo Safa, que ocupaba un puesto en el servicio diplomático del gobierno. En el curso de los años él adquirió unos treinta cuadros de la pintora y encargó retratos de cinco miembros de su familia -entre ellos su madre, Doña Rosita Morillo-. Este era uno de los retratos favoritos de Frida Kahlo.




Cuando empeoró su estado de salud y se vio obligada a llevar corsé de acero, Frida Kahlo pintó este autorretrato en 1944. Una columna jónica con diversas fracturas simboliza su columna vertebral herida. La rasgadura de su cuerpo y los y los surcos del paisaje agrietado, se convierten en metáfora del dolor y soledad de la artista. Se percibe en la mirada que se encuentra triste y desesperada; se pueden notar las lágrimas que acarician su rostro.   

 


Frida Kahlo pintó este autorretrato por la época en que Rivera tuvo una relación amorosa con la estrella de cine María Féliz, lo que conjuró un escándalo público. El rostro representado mira al espectador con mirada triste. Los largos cabellos se han enredado en su cuello y amenazan con estrangularla. Una vez más, los cabellos son el medio expresivo del dolor del alma. El retrato fue pintado para la pareja florence Arquin y Sam Williams, amigos de Kahlo.



Frida Kahlo se comportaba a menudo como una madre ante su marido y aseguraba que las mujeres en general y "entre todas ellas -YO- quisiera siempre tenerlo en brazos como a su niño recién nacido". El cuadro contiene, además, muchos elementos de la vieja mitología mexicana: el día y la noche, el sol y la luna, la diosa de la tierra Cihuacoatl. También el perro Itzcuintli es, aparte de una de sus mascotas preferidas, una representación de la figura mitológica con forma de perro Xólotl, el guardián del mundo de los muertos.


 



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